Notas

La Bioquímica y el deporte de alto rendimiento

Compartimos una nota de FABA, (Federación Bioquímica de la Prov. de Bs As.)

Por Ana M. Pertierra

Dentro del equipo de salud que atiende a los deportistas, el bioquímico juega un rol de suma importancia. Las determinaciones de laboratorio permiten establecer el estado clínico de quienes se dedican a la actividad física de alto rendimiento 

El control bioquímico constituye una parte clave de la evaluación a la que están sometidos los deportistas de alto rendimiento porque permite obtener información objetiva acerca de los cambios orgánicos mediante la determinación de parámetros metabólicos y hormonales. Estos análisis son herramientas fundamentales para valorar el estado clínico del deportista y para adaptar su entrenamiento a las condiciones orgánicas.

FABAInforma dialogó con el doctor Jorge Fernández, asesor bioquímico de los equipos médicos de planteles profesionales de fútbol y de las selecciones nacionales de fútbol y handball. Amante del deporte y apasionado por su profesión ha logrado conjugarlas en una trayectoria docente y profesional que lo ha convertido en un referente en este tema.

Fernández, que de chico soñaba con ser un jugador de fútbol profesional, cuenta su experiencia acumulada en 25 años de trabajo como bioquímico en la evaluación de deportistas del gimnasia artística, tenis, rugby, hanball, básquet , turismo aventura y fútbol de elite: “Como bioquímico, al igual que muchos médicos que me acompañan, el objetivo es la salud de los deportistas, aunque el preparador físico quiera `leones´ y el director técnico `ganadores´ pero para alcanzar todo eso deben estar sanos”.

Pruebas de laboratorio

La evaluación clínica de un deportista desde el laboratorio incluye análisis de rutina y pruebas especiales. Los estudios en sangre aportan información acerca de la salida de los metabolitos de los tejidos y el agotamiento de sustratos de reserva así como del transporte de oxigeno para la adaptación a la actividad muscular.

Para estimar el transporte de oxígeno y la capacidad aeróbica de un individuo ciertos parámetros son clave tales como el recuento de glóbulos rojos, el dosaje de hemoglobina, hierro, transferrrina y ferritina.

“La concentración de hierro es uno de los marcadores más sensibles en la valoración del estado del deportista de alto rendimiento”, señala Fernández. Y–agrega– no se puede esperar a que el deportista llegue a los valores mínimos dentro del intervalo normal de referencia, mucho antes hay que poner en alerta al médico para que este indique un refuerzo en la suplementación de ese nutriente ya que es difícil lograr buenos niveles tan solo con una dieta rica en hierro”.

Además es primordial un estudio metabólico que incluya determinaciones de glucosa, urea, creatinina, ácido úrico, colesterol, HDL, LDL, y triglicéridos, así como un estudio de la función hepática mediante un hepatograma y un ionograma para medir los niveles de sodio y potasio.

“Las transaminasas son muy buenas herramientas para evaluar el estado del músculo pero sobre todo las enzimas CPK y LDH”, puntualiza el bioquímico, que a punto de cumplir 66 años hace 3 horas de bicicleta y juega tres partidos de fútbol en categoría veteranos, semanalmente.

Los niveles de CPK (creatinfosfoquinasa) siempre aumentan durante la actividad física ya que es la enzima que cataliza la producción de fosfocreatina a través de la fosforilación de una molécula de creatina. La fosfocreatina, por intermedio del ATP, constituye una reserva energética r ápidamente utilizable por el músculo esquelético y otros tejidos. “Si alguien dice que se va a entrenar y luego se mide CPK y le da normal, quiere decir que se escondió detrás de un árbol”, bromea el bioquímico.

Cuando CPK aumenta mucho también lo hacen LDH y GOT. “Cuando se elevan los niveles de GOT hay que estar en alerta porque significa que la célula muscular está muy lesionada”.

Otro aspecto a justipreciar es el estado anabólico y catabólico del deportista. Para ello, están los análisis hormonales. Ante la actividad física, el organismo necesita catabolizar y disponer de las reservas de energía acumuladas, entonces descienden los niveles de las hormonas anabólicas y aumentan los de las catabólicas para disponer de glucosa y ácidos grasos desde sus depósitos.

“Para evaluar ese estado metabólico en los varones se mide la relación testosterona / cortisol que tiene un valor determinado en reposo y que disminuye en actividad porque aumenta el cortisol. Mientras que en las mujeres evalúo solo el cortisol, explica Fernández”. Sin embargo –aclara– no es la única causa, el estrés emocional también puede alterar esa relación y el laboratorio puede medirlo.

Entre las deficiencias más comunes entre los deportistas, Fernández señala las de hierro y magnesio.

“El hierro es fundamental para el transporte de oxígeno y el magnesio para la generación de energía en forma de ATP, entonces es crucial que los deportistas tengan buenos niveles de esos dos elementos”.

Valores de referencia

Los valores de referencia para los analitos que se deteminan en el laboratorio están establecidos para condiciones basales de reposo, y ayuno y surgen de estudios poblacionales hechos con muchos individuos. Para el caso de los deportistas no existen valores de referencia en condiciones de actividad física. “La experiencia te permite conocer qué valores van fluctuando y de qué manera. Es bien conocido que si se hace un análisis de orina en una muestra recogida luego de una reciente actividad física podemos encontrar hematíes y hasta cilindros”, explicó. Otro caso –añadió– es el de recuento de glóbulos blancos que puede ascender a valores de 30.000/mm3 luego de una competencia y normalizar sus niveles al día siguiente después del reposo y en condiciones de ayuno.

Pero lo que sí existe es un consenso internacional para el control del deportista diabético. Está fehacientemente probado que la actividad física es crucial para el mejoramiento del metabolismo del diabético. Sin embargo, en el caso de los deportistas diabéticos con altas exigencias de entrenamiento el seguimiento debe ser cuidadoso. “Según establece el consenso, hay que medir el nivel de glucosa 30 minutos antes de iniciar la actividad física. Si el valor es inferior a 150 mg/dl se debe administrar hidratos de carbono, si el valor está entre 150 y 250 mg/dl el deportista diabético puede hacer actividad física, pero si llega a 300 mg/dl o más, no. El mayor riesgo es estar frente a una descompensación hipoglucémica”, explicó Fernández.

Medicina preventiva

La importancia de la evaluación bioquímica radica en que suele ser un instrumento para detectar a tiempo problemas tratables. Aporta así a la medicina preventiva mediante los controles en salud.

“Un caso paradigmático, fue cuando evaluando a los juveniles de Racing detectamos a un chico de 18 años, que requirió una derivación a un médico hematólogo que finalmente le diagnosticó una inusual forma de leucemia linfoide crónica que se trató y remitió y ese pibe pudo volver a jugar y actualmente está perfecto”, contó conmovido el bioquímico.

También dichos controles detectaron varios casos de diabetes, talasemia y problemas tiroideos.

Asimismo, mediante los análisis clínicos se puede tener evidencia para prevenir lesiones musculares en deportistas de elite. Fernández recuerda que “cuando el seleccionado de handball masculino fue a los juegos olímpicos tuvimos que alertar al director técnico de que un jugador, según los análisis, estaba muy exigido”.

Deporte y salud

“La actividad física es salud, pero el deporte de elite, no”, dice Fernández que reconoce que a mayor intensidad de la actividad física aumentan los beneficios pero hasta un cierto límite a partir del cual aumentan los riesgos. “Los deportistas de elite llegan con su entrenamiento al límite donde las curvas beneficio vs riesgo se cruzan y además están sometidos a mucha tensión desde todo punto de vista”.

“La actividad física moderada como las caminatas son muy beneficiosas para la salud y no hay edad para mejorar el estado físico”, apuntó Fernández. Sin embargo –aclaró–aún los adultos que realizan una actividad física para mantenerse saludables deben hacerse un control médico y de laboratorio.

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